viernes, 11 de octubre de 2019

PRESIDENTE EN LA MIRA, de Adolfo L. Pérez Zelaschi (Emecé)

Título: Presidente en la mira
Autor: Adolfo L. Pérez Zelaschi (1920-2005)
Editor: Emecé Editores (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1969-10-06
Edición anterior: 1982 (1ª ed.)
Descripción física: 230 p.; 12,5x18,5 cm.
Serie: Novelistas argentinos contemporáneos
Estructura: nota para el lector, “Biografía inconclusa de Juancito Preguntas”, 19 capítulos, “Carta para servir como epílogo”
Información sobre impresión:
Este libro se acabó de imprimir en Buenos Aires el 6 de octubre de 1969, en los talleres de la Compañía Impresora Argentina, S.A., Alsina 2049

Información de contracubierta:
Esta novela presenta un doble interés. Por una parte, el de su argumento, intenso, rápido, casi cinematográfico, sus protagonistas difícilmente olvidables y su gran claridad narrativa. Por otra parte, como todas las buenas novelas de política-ficción —género destinado a inquietar, sacudir o prevenir al hombre de hoy—, el hecho de que glose un apasionante suceso contemporáneo sobre el cual, a pesar de todas las explicaciones, subsisten profundas dudas.
Adolfo Pérez Zelaschi, autor de este libro, es bien conocido. Emecé publicó en 1955 su novela El terraplén, que recibió uno de los más importantes premios del país: el de Literatura de la Provincia de Buenos Aires correspondiente al trienio 1954-1956. Antes y después publicó libros de cuentos (Hombres sobre la pampa, Más allá de los espejos, La puerta amarilla, Con Guiye, sesenta) y relatos policiales, género que lo cuenta entre los principales autores latinoamericanos y en cuyas antologías figura frecuentemente. Algunos de los mejores elementos de la intriga policial se hallan igualmente presentes en Presidente en la mira.

MI COMENTARIO:
Un grupo de potentados se reúnen en algún lugar del “Gran País” (identificable con Estados Unidos): Ojman (dueño de Ojman Petróleos y Refinerías), el Barón de Sanchanoir (aristócrata millonario), Anto Antopulos (gran armador de barcos), Contiman (cuyos “cincuenta bancos controlaban el crédito de medio planeta”) y Ferrumsteel (presidente de la Compañía de Aceros). Son convocados por Gius Giusani (dueño de las redes de boxeo, juego, contrabando, casas de placer y otras actividades controversiales): “Robusto, inagotable como un gran macho de las praderas, viajaba siempre —como ahora lo había hecho— en compañía de dos o tres muchachas, podía beber medio tonel de cerveza sin marearse y, como los héroes de Homero, devorar un cordero en un festín”. Giusani comparte el pedido del Mariscal Wak, líder de un grupo ultraconservador llamado Vigías Azules, para asesinar al presidente Denekin (fácilmente identificable con John F. Kennedy), quien tiene la determinación de acabar con el poder oligopólico que han detentado durante décadas. La trama que elabora Giusani le lleva a descubrir a Love Lovester, un ex guerrillero, que ahora vive en el Gran País con una ex prostituta como compañera de cuarto. Lovester es un hombre opaco pero que tiene una gran habilidad como tirador. Quiere ser alguien en la vida, con fama universal, lo que impulsa su entrada en la conspiración. Sin embargo, en el momento del atentado, el verdadero ejecutor está a su lado...
Intenté leer varias veces esta novela, una singularidad en la literatura argentina, que ha sido vaga para inventar thrillers de alcance internacional. No sé bien qué es lo que me molesta de ella. Finalmente me decidí a leerla completa, y la experiencia me resultó algo parecido a remar en un lago de dulce de leche. Llegué a la conclusión que la habilidad de cuentista que tuvo Pérez Zelaschi le jugó en contra a la hora de escribir una novela. Cada capítulo parece ser un final de algo mayor que nunca aparece. Las descripciones y conversaciones de los personajes en sí mismas son interesantes, con momentos muy buenos (como los pensamientos que expone el mafioso Giusani), pero en conjunto la narración resulta lenta y pesada. Sospecho que llevar el humor negro a un thriller político y conspirativo necesita algún fluido lubricante que Presidente en la mira no tiene. Sin embargo, reconozco que Pérez Zelaschi logra un neonoir muy sarcástico, anticipatorio de los cínicos años 70. Es llamativo que esta novela nunca haya sido reeditada, sobre todo con una cubierta que sea expresiva e incitante, no con esta verdadera tapa muda de la edición de Emecé.

No hay comentarios :