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martes, 2 de septiembre de 2008

LA SEÑAL DEL ESCORPIÓN, de Adam Hall (Atlántida)

Título: La señal del escorpión
Autor: Adam Hall (seudónimo de Elleston Trevor, 1920-1995)
Título original: The Scorpion signal (1979) \ Nº 9 en la serie "Quiller"
Traducción: Hebe Mason de Sosa
Editor: Editorial Atlántida (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1980-11-04
Serie: Colección Libro elegido
Estructura: 19 capítulos
Información sobre impresión:
Este libro se terminó de imprimir el día 4 de noviembre de 1980 en los talleres gráficos de Escobar. Es una publicación de Editorial Atlántida, Azopardo 579, Buenos Aires, Argentina.

Información de contracubierta:
“Schrenk”, uno de los más experimentados espías británicos, cae en poder de la KGB.

En Londres, la noticia convulsiona al Servicio Secreto.
Saben lo que le espera a “Schrenk” en la prisión soviética de Lubyanka. Saben que en algún momento cederá a las torturas y hablará. Y saben, también, que en ese instante la “Célula Leningrado” quedará al descubierto. La más perfecta maquinaria de espionaje montada en la URSS será aniquilada. Antes de que eso ocurra, “Schrenk” deberá ser rescatado.
La misión se pone en marcha. Su nombre clave es “Escorpión”, y su responsable “Quiller”, el único miembro de la Inteligencia Británica que logró resultados positivos en ocho misiones consecutivas de alto riesgo.
Pero lo que espera a “Quiller” en Moscú supera todas las previsiones y temores del Alto Mando.
“Schrenk” ha logrado resistir al tormento… pero a costa de su cordura, y se apresta a ejecutar una acción de consecuencias mucho más graves que su confesión. “Quiller” debe evitarlo, eludiendo el cerco del contraespionaje rojo y enfrentando a un compañero demente, que no vacilará en matarlo para consumar su descabellado plan.
Por su realismo, “La Señal del Escorpión” sólo pudo ser concebida y escrita por un especialista.
Un investigador minucioso del sombrío mundo del espionaje internacional. Y un maestro del suspenso. Ese es Adam Hall. Y ésta, su más perfecta y aterradora novela.

MI COMENTARIO:
Este es el libro que me introdujo al género del espionaje, y me convirtió en un fan empedernido.
Adam Hall crea una novela de una solidez tal que su historia (la entrada de un agente británico a la URSS para encontrar a un colega renegado) no presenta fisuras. Demuestra que desde el realismo se puede caracterizar a los personajes de una forma profunda, descarnada. Hall los muestra como seres totalmente imbuidos en el juego de la Guerra Fría, hasta tal punto que la locura y el fanatismo pueden operar como la coronación natural de sus carreras como agentes secretos. Es lo que le sucede al agente Schrenk, que en algún punto de su vida opta por hacer su propia guerra, que lo llevará a elaborar un plan que puede llevar al mundo a una catástrofe. Todo lo que aprendió, todo lo que sabe, lo pondrá a disposición de su credo personal. Quiller, en cambio, acepta pelear por el sistema, pero sin dejar de darse cuenta que el "gran juego" en el que participa seguirá generando fanáticos como Schrenk. El motivo de que siga participando es un misterio, aquí Hall deja al lector la duda suficiente para respetar los silencios y los secretos de este espía.
El eje donde Hall estructura su novela (y creo yo que es el motivo de su éxito) es esa interacción entre el interior de Quiller y un entorno violento y cambiante. La entrada clandestina a la Unión Soviética, el interrogatorio, la tortura y la huida, el encuentro con sus compañeros, el encuentro con Schrenk... Quiller afronta el contacto con la realidad desde una capacidad oscura, surgida de su profesión y de su entrenamiento, pero también de un talento natural excepcional. Ese talento incluye la valentía, siempre cercana a la muerte. Sin embargo, Quiller no es una máquina ciega: sus momentos donde observa el devenir de los hechos muestran a un ser muy inteligente y sensitivo. Hay mucho de "destino manifiesto" en sus decisiones y acciones. Podría tener otra vida, pero no la tiene: no actúa como un espía, es un espía. Y ante los desafíos siempre opta por afrontarlos.
En algún sitio web leí que La señal del escorpión es una obra "menor" de Adam Hall. No quiero ni pensar entonces cómo serán sus obras "mayores".