jueves, 5 de enero de 2012

LA PALOMA ROJA, de Derek Lambert (Vergara)

Título: La paloma roja
Autor: Derek Lambert (1929-2001)
Título original: The red dove (1982)
Traducción: Roberto Cross
Cubierta: Enrique Abbate
Editor: Javier Vergara Editor (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1984-05
Serie: Novela de suspenso
ISBN: 978-950-15-0319-7 (950-15-0319-4)
Estructura: 4 partes, 23 capítulos
Información sobre impresión:Esta edición se terminó de imprimir en la Compañía Impresora Argentina S.A., Alsina 2049 - Buenos Aires - Rep. Argentina, en el mes de mayo de 1984.


Información de cubierta:
“La batalla por el control del mundo no será sobre la tierra... será en el espacio.”

Información de contracubierta:
Mientras el enorme laboratorio espacial soviético Paloma gira en una vertiginosa órbita a 150 millas por encima de la tierra, las tropas del Pacto de Varsovia invaden Polonia. ¿Qué vinculación mortal existe entre el gran pájaro orbital y el demoledor golpe de fuerza militar?
Para enfrentar estos episodios hay un Presidente de los Estados Unidos, de setenta y dos años, que desea ser reelegido en las próximas elecciones. Necesita obtener una rápida victoria en el espacio: necesita capturar la nave espacial soviética.
Mientras el Presidente elabora su plan una nave, con armamento nuclear, sale al espacio hacia los Estados Unidos. ¡Sólo un prodigio técnico en la guerra espacial puede detenerla!
“La Paloma roja” es una novela de alta tensión, que combina audazmente la técnica espacial con la voluntad de poder del ser humano. Derek Lambert, autor del bestseller “El complot Yermakov”, reedita en esta nueva novela de suspenso sus dotes de narrador de acción y profundo conocedor de la realidad tras la Cortina de Hierro.

4 comentarios :

Anónimo dijo...

Se ve interesante!
Ya la leíste?
Michy Stevens.

Johny Malone dijo...

Todavía no la leí. Lambert publicó bastante en su época, da la sensasión que era muy bueno. Saludos!

Anónimo dijo...

Yo tuve este libro y lo preste y nunca me lo regresaron!
Michy.

Johny Malone dijo...

Suele pasar. Cuando presto, lo doy por perdido.