domingo, 13 de abril de 2014

JUGAR CON FUEGO, de Jack Higgins (Círculo de Lectores)

Título: Jugar con fuego
Autor: Jack Higgins (1929-)
Título original: Touch the devil (1982) \ Nº 2 en la serie “Liam Devlin”
Traducción: Edith Zilli
Cubierta: Marigot
Editor: Círculo de Lectores (Bogotá)
Fecha de edición: 1984
Estructura: 1 prólogo, 15 capítulos
Información sobre impresión:
Impreso y encuadernado por
Editorial Printer Colombiana Ltda.
Carrera 64, 88A-30
Bogotá 1984

Información de solapas:
El difícil equilibrio político que las grandes potencias se han planteado, como respuesta a las hegemonías, generó después de la Segunda Guerra, una acción soterrada de información y contrainformación, de la que emergieron algunos héroes y otros que cayeron en el intento. La forma fría y calculada de sus operaciones, legitimó el procedimiento, sobreponiendo a los principios éticos el factor decisivo de la eficacia, en la más pura tradición filosófica de Maquiavelo. Su estructura era vulnerable y a la delación, el chantaje, el crimen interesando y el cinismo, siguió el terrorismo. Bakunin quedaba lejos con su feroz ideología ácrata, aunque aprovechando su sombra surgía un trepidante ejército de ajusticiadores, mercenarios, pistoleros y dinamiteros, dispuestos a hacer saltar por los aires a naciones y pueblos. Frank Barry es uno de esos iluminados y el Servicio de Inteligencia Británico tiene especial interés en silenciarlo. Las razones de estado vuelven a ser cruciales en la decisión. Para conseguirlo, se recluta a Martin Brosnan, una especie de Napoleón del crimen, culto y refinado en sus procedimientos, y sobre todo, certero. Su perversidad es exquisita y la ocasión en que se le encomienda liquidar a un oficial inglés, cambia de opinión, recompensándolo con una flor. Para cumplir la operación, Frank Barry debe ser liberado de la cárcel de “Belle Isle”, en Francia. Con la colaboración de Liam Devlin, compinche de Brosnan y mediante una fuga perfectamente calculada, Barry recupera su libertad. A partir de este momento se inicia la cacería a través de Francia, Irlanda e Inglaterra, donde Barry debe realizar una importante operación. La aventura culmina en el número 10 de Downing Street, sede habitual del gobierno que preside Margaret Thatcher, y por supuesto, la temeridad paga su precio y la jugada, por esta vez, ha fracasado.