viernes, 14 de junio de 2013

LA MAFIA, LA CIA, WATERGATE, de I.A. Gueievski (Lihuel)

Título: La mafia, la CIA, Watergate : ensayo sobre la delincuencia organizada y las prácticas políticas en EE.UU.
Autor: I.A. Gueievski
Título original: Mafia, TS.R.U., Uotergueit (1980)
Traducción: L y H. Scharer
Cubierta: Roberto Ibañez
Editor: Ediciones Lihuel (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1982-08
Serie: Serie El imperialismo: hechos, casos, documentos
Estructura: 1 presentación, 1 nota sobre el autor, 3 partes, varios capítulos cada una
Información sobre impresión:
Este libro se terminó de imprimir en el mes de agosto de 1982 en PALABRA GRÁFICA Y EDITORA, Castro 1856/60, Capital Federal

Información de contracubierta:
El libro que presentamos al lector es un ensayo acerca de la delincuencia, que ha englobado las diversas esferas de la sociedad burguesa norteamericana de arriba abajo. El mundo subterráneo de la delincuencia, por una parte, y los estratos superiores de esta sociedad, por la otra, no están aislados en absoluto uno de otro por una valla infranqueable.
El autor quiso mostrar que el auge en EE.UU. de la delincuencia organizada, o la mafia, como se la llama, no es sólo producto de una “sociedad enferma”, sino, en última instancia, de las condiciones creadas por la dominación del capital monopolista. Los procesos de monopolización, inherentes a la empresa capitalista, de un modo plenamente legítimo, se han difundido en el ámbito de la delincuencia, llevando a la creación de grandes asociaciones delictivas. A la vez, los métodos del gangsterismo abarcan el terreno de la política y son empleados por el Estado. Uno de los ejemplos de este fenómeno es la participación del mundo del delito en las sucias operaciones de la CIA.
Y para muestra basta un Watergate...

Índice:
DEL AUTOR

Parte I. LA DELINCUENCIA ORGANIZADA, LOS BUSINESS, LA POLÍTICA
Un poco de historia
¿La Mafia, la “Cosa Nostra” o...?
La carrera de Charlie “El Dichoso”
Un hombre en la sombra
Cuando se borran los límites
La “asombrosa” posición del FBI
La odisea de Frank Serpico
Raíces profundas
¿Decadencia o florecimiento?

Parte II. UNA ALIANZA SINIESTRA: LA CIA-LA MAFIA
Complot en Langley
La “negativa verosímil”
Con el nombre en clave de “ZR/Rifle”
La Mafia y el asesinato en Dallas

Parte III. LOS CAMINOS QUE CONDUCEN A “WATERGATE”
Una sofocante noche de verano
¿Cuántos “Watergate” hubo?
“Todos los hombres del presidente”
El más extravagante, el más típico
El más grande estafador del mundo
¿Qué buscaban los asaltantes?
Operación “COVER UP”
¿Casualidad o ineludible consecuencia?

NOTAS

MI COMENTARIO:
Tenía alguna aprensión con este libro cuando lo empecé a leer. Siendo de un autor soviético, escrito en plena Guerra Fría, y teniendo como asunto los escándalos políticos que acontecieron en EE.UU. entre las décadas de los 50, 60 y 70, preví que me iba a encontrar con un libro pesado, muy ideologizado, lleno de frases sobre la superioridad del comunismo y la inminente caída de Occidente. Algo de eso tiene, al principio y al final, pero en general se centra en hechos y datos de la realidad estadounidense, conocidos a través de las investigaciones de periodistas y analistas de distintos orígenes. El libro es disfrutable en su lectura por la agilidad de sus capítulos y la contundencia de su desarrollo.
Como tesis central, se sostiene que los métodos de la Mafia norteamericana invadieron la vida económica y política de EE.UU. La Mafia no es algo excepcional, sino que es la mejor expresión del proceder de ese país, de su afán por el dinero y la hegemonía internacional. En el éxito del crimen organizado los políticos y empresarios se ven como en un espejo mejorado de sí mismos, donde las ataduras que suelen operar en un estado de derecho no existen. Son reveladores los testimonios de varios procesados por el caso Watergate que confiesan la envidia que tienen por la sabiduría mafiosa y sus logros.
Gueievski va contando la historia de la Cosa Nostra versión U.S.A. desde sus orígenes en las calles de las grandes ciudades hasta fines de los años 70. Señala con agudeza cómo el poder público y los grandes capitales no sólo hicieron muy poco para combatirla, sino que continuamente participaron en sus negocios y requirieron de sus servicios. El FBI, por ejemplo, durante el largo mandato de J. Edgar Hoover, concentró sus esfuerzos en combatir delitos de índole político o con connotaciones escandalosas, además de espiar a personalidades importantes para tener el poder de extorsionarlas y defender así a su propio jefe. Sin embargo, notoriamente esquivó enfrentar de verdad al sindicato del crimen. Las grandes empresas, por otro lado, necesitaban del mismo para mantener a los gremialistas a raya y “romper” eventuales huelgas.
Ya en los años 60, la Mafia se involucra en el combate a las expresiones anticapitalistas, tanto dentro como fuera de los límites de EE.UU. Colabora con la CIA en la preparación de asesinos profesionales y expertos en sabotaje. Esos hilos de contacto se notan en el clima político que se fue enrareciendo con el paso de la década, sobre todo con el asesinato del presidente John F. Kennedy. En este episodio, Gueievski sostiene la colaboración del poder mafioso, que veía a Kennedy como un obstáculo para sus intereses, entre ellos, la recuperación de sus negocios en la Cuba castrista.
Los 70 tuvieron al caso Watergate y la renuncia del presidente Richard Nixon como los desastres políticos más notorios. Sobre estos sucesos, Gueievski realiza un gran resumen, pero no se queda ahí: hace notar existieron muchos “Watergates” previamente, incluso en los mismos inicios de la carrera de Nixon en la política. El poder presidencial, que fue creciendo con el paso de los años en EE.UU., casi por un destino manifiesto terminó recurriendo al espionaje, la extorsión, el robo y la difamación para alcanzar sus objetivos. En el caso particular de Nixon, aparece la figura de Howard Hughes, uno de los empresario más importantes y el más misterioso del país, que cultivo una relación muy estrecha con la CIA y sus métodos. Hughes contribuyó activamente con las campañas de Nixon (aunque sin dejar de hacer donativos a sus contrincantes), exigiendo favores a cambio. Al parecer, la negación de uno de estos favores llevó al ermitaño empresario a la “vendetta”, típica de los mafiosos. Fue entonces una interna en las sombras de poder norteamericano lo que hizo visibilizar el incidente en el edificio Watergate y hacer temblar la institución presidencial en plena Guerra Fría.
Gueievski ve en todo este entramado político-económico-mafioso el resultado más evidente de la crisis del capitalismo en general y de EE.UU. en particular. Es curioso que como signo de esta conclusión mencione que, pocos años después, el presidente Jimmy Carter haya invitado a Richard Nixon a la Casa Blanca con motivo de la visita del líder chino Deng Xiaoping. El autor soviético ve en esto una muestra de cinismo y decadencia terminal. Se equivocó: ese acto fue el inicio de la restauración del ego estadounidense, luego de la derrota de Vietnam y las turbulencias de los 70. Asumir como necesaria a la parte maldita de su mundo político le permitió una continua salida hacia adelante.