miércoles, 30 de julio de 2014

EL TERCER ATENTADO, de Walter Goobar (Sudamericana)

Título: El tercer atentado: Argentina en la mira del terrorismo internacional
Autor: Walter Goobar (1954-)
Cubierta: María L. de Chimondeguy e Isabel Rodrigué (diseño)
Fotografía de cubierta: Orden de captura del terrorista de Hezbollah, Mohammed Ali Hamadei, emitida por Interpol
Editor: Editorial Sudamericana (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1996-03
ISBN: 978-950-07-1124-1 (950-07-1124-9)
Estructura: prólogo, 13 capítulos, bibliografía, índice de autores
Información sobre impresión:
Esta edición de 5.000 ejemplares se terminó de imprimir en La Prensa Médica Argentina, Sánchez de Loria 2251, Bs. As., en el mes de marzo de 1996.

Información de contracubierta:
La Argentina no es el único país que en este fin de siglo se ha convertido en blanco del terrorismo. También soportaron este flagelo los Estados Unidos con las Torres Gemelas de Nueva York y el edificio federal de Oklahoma, y Japón, con el gas sarín en el subterráneo de Tokio. Sin embargo, en estos países descubrieron a los culpables y hoy están tras las rejas. La Argentina es el único lugar del mundo en donde la gente que destruye una embajada israelí y luego una institución judía se esfuma como por arte de magia. Esto multiplica la sospecha de un encubrimiento y convierte al país en un blanco fácil, no sólo para los autores de los anteriores atentados, sino para cualquiera que abrigue el sueño del crimen perfecto.
Pese a las detenciones de algunos “descartables”, la célula local, que durante todo este tiempo se ha mantenido enquistada en la Argentina, puede salir de su estado de latencia en cualquier momento, activada quizá por una orden encubierta en un “inofensivo” fax. De allí en más, ni las defensas de hormigón ni los detectores de explosivos servirán de mucho. Cualquier blanco —incluyendo al presidente de la Nación— puede ser el ideal. Aunque la Argentina no cuente con pruebas judiciales para obtener una condena en los tribunales, existen fuertes evidencias políticas, diplomáticas y de inteligencia sobre la participación del Estado de Irán, a través de Hezbollah, en ambos atentados. Pese a ello, y aduciendo la falta de evidencia judicial, el gobierno argentino optó por una estrategia diplomática en la que negoció secretamente con Irán tras el primer atentado, lo denunció de manera histérica cuando se produjo el segundo, y más tarde, volvió a negociar bajo el pretexto de evitar un nuevo atentado.
Sólo cuando se logre dar con los autores materiales de estos hechos y se consiga desarticular sus redes locales, se podrá llevar adelante una política coherente y creíble en el exterior, y entonces, tal vez, evitar un tercer atentado.

Información de solapas:
Walter Goobar es Jefe de Internacionales y Prosecretario de Redacción del matutino Página/12. Nació en la ciudad de Córdoba en 1954. En 1976 se exilió en Suecia, donde se graduó en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Estocolmo, trabajó en el vespertino Aftonbladet y en programas de radio y televisión. Entre 1982 y 1985 se desempeñó como corresponsal en Escandinavia del semanario español Cambio/16. Como enviado especial para diversos medios nacionales y extranjeros —BBC de Londres, Radio Suecia, El Día de México— ha realizado entrevistas con decenas de líderes mundiales y coberturas periodísticas en la ex RDA (1981), Guinea Bissau, Gambia y Senegal (1981), Naciones Unidas (1982), Chile (1988), España (1981, 1989, 1992 y 1994).
En años más recientes cubrió la derrota electoral del sandinismo en Nicaragua (1990), la invasión estadounidense a Panamá (1990 y 1994), la guerra contra el narcotráfico y Sendero Luminoso en la selva del Huallaga, en Perú (1990). Asistió al comienzo del fin de la URSS, a la transformación del modelo sueco de bienestar, y al triunfo de Bill Clinton en los Estados Unidos. En 1992 cubrió el golpe de Estado contra Jean Bertrand Aristide en Haití y, dos años más tarde, la invasión norteamericana que lo devolvió al poder. A lo largo de casi dos décadas —y numerosos viajes— ha cubierto las alternativas del proceso de paz en el convulsionado Medio Oriente.

Algunas de las revelaciones que contiene este libro:
- Comandos israelíes identificaron y secuestraron al presunto autor del atentado contra la Embajada de Israel pero fueron incapaces de prever el segundo ataque.
- “Si los iraníes hubieran obtenido lo que Argentina les prometió probablemente ya tendrían la bomba.”
- Entre el primero y el segundo atentado, la Argentina negoció secretamente con Irán y se comprometió a proveer armas clandestinamente a los musulmanes de Bosnia, violando el embargo impuesto por la ONU.
- Tras el segundo atentado terrorista en la Argentina, las autoridades estadounidenses construyeron barreras y diques para prevenir posibles ataques suicidas contra las centrales nucleares de su país. Las centrales argentinas todavía no cuentan con defensas contra coches-bomba.
- Desde los primeros meses de 1993, agentes de los servicios de inteligencia iraníes o integrantes de las Brigadas Quds realizaron unas setenta misiones de reconocimiento en la Argentina.
- Tras el atentado a la AMIA no sólo abandonaron el país algunos diplomáticos; sobre un total de noventa y tres estudiantes iraníes, que en su mayoría cursaban carreras en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), cuatro desaparecieron inexplicablemente.