viernes, 11 de diciembre de 2015

MADRE NOCHE, de Kurt Vonnegut, Jr. (Sudamericana)

Título: Madre noche
Autor: Kurt Vonnegut, Jr. (1922-2007)
Título original: Mother night (1961)
Traducción: J.C. Guiral
Editor: Editorial Sudamericana (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1974-09-24
Serie: Colección Vértice
Estructura: introducción, nota del compilador, 45 capítulos
Información sobre impresión:
Esta edición de 10.000 ejemplares fue compuesta y armada en EQUIPO S.R.L., México 1208 - Buenos Aires, e impresa y terminada en GRÁFICA GUADALUPE, Rafael Calzada (Bs. As.), Argentina, el 24 de setiembre de 1974.

Información de contracubierta:
Un relato lleno de sarcasmo, y a la vez de ternura, que gira en torno a las confesiones de un espía norteamericano acusado de crímenes de guerra.
Howard W. Campbell, norteamericano de nacimiento, nazi por reputación, espera su enjuiciamiento en Israel, en una celda contigua a la de Adolf Eichmann.
“¿Es preciso tener un agente literario?”, pregunta Eichmann, que también escribe sus memorias... Vonnegut se burla despiadadamente del sexo, y de los gobiernos, y del materialismo. Y también de la guerra, de la paz, del comunismo y el nazismo, del amor y el pecado... y sin embargo, las decisiones últimas se toman en “Madre noche” en favor del amor y de la dignidad humana.
“Madre noche” es como una cruel historieta que nos muestra brutalmente el rostro de la desesperación, pero sin obligarnos a rendirnos ante ella.

MI COMENTARIO:
Madre noche contiene las memorias ficticias de Howard W. Campbell Jr., un dramaturgo y novelista estadounidense, quien vivió en Alemania desde 1923. Durante el nazismo se convierte en propagandista del régimen, pero al mismo tiempo es reclutado como espía americano. La narración que hace el propio Campbell de su vida la realiza en una celda en Haifa, Israel, donde espera ser juzgado por crímenes de guerra.
En un brillante relato rocambolesco, Campbell va vertiendo un mundo de recuerdos nítidos, donde se mezclan identidades y posturas frente al totalitarismo, tanto nazi como comunista, así como las vicisitudes de un mundo subterráneo compuesto por espías rusos, una banda de bizarros nazis neoyorkinos (como el llamado “Führer negro”, un personaje que me causó mucha gracia) y su antiguo mentor en el mundo del espionaje, Frank Wirtanen, la única persona viva que conoce su antiguo trabajo secreto y que, con su testimonio, puede salvarlo de la ejecución. Todo acompañado con grandes dosis de humor, que convierten a Madre noche en un relato feliz, aún con los horrores que lo transitan.
En uno de sus tres encuentros con Wirtanen, Campbell aprende algo sobre el trabajo de espía:
—Sólo quiero que entienda lo poco que podemos hace por usted, Campbell. Ahora veo que lo entiende.
—¿Y qué es lo poco que pueden hacer por mí?
—Una identidad falsa, unas cuantas pistas equívocas, transporte adonde crea que podrá comenzar una vida nueva... Algún dinero en efectivo, no mucho, desde luego. Pero alguna cantidad...
—¿Dinero? ¿A cuánto asciende en efectivo el valor de mis servicios?
—A lo habitual en estos casos —dijo—. Un hábito que viene de la Guerra Civil.
—¿Cuánto? —dije.
—El salario de un soldado... En mi opinión, usted tiene derecho a percibirlo por todo el período que va desde que nos encontramos en el Tiergarten hasta hoy.
—Muy generoso de su parte.
—La generosidad no cuenta mucho en este negocio, Campbell. Los agentes de verdad valiosos no tienen interés en el dinero. ¿Sería diferente para usted si le entregásemos el sueldo de un brigadier general?
—No.
—¿O si le pagásemos nada?
—Ninguna diferencia.
—Casi nunca se hace por dinero. Ni tampoco por patriotismo.
—Entonces, ¿por qué? —pregunté.
—Cada ser humano tiene un motivo diferente —dijo Wirtanen—. En líneas generales, el espionaje ofrece a cada espía una oportunidad de volverse loco que el espía encuentra irresistiblemente atractivo.
—Interesante —comenté vacuamente.

Poco antes de su entrega a las autoridades israelíes, Campbell tiene su último encuentro con Wirtanen; allí se entera de la historia de un escritor ruso, Stepan Bodóvskov, que había encontrado los manuscritos de sus obras literarias en Alemania y las había plagiado, convirtiéndose en uno de los escritores más populares en la URSS. Wirtanen le cuenta el argumento de una de sus obras de teatro:
—Una joven muy pura guarda el Santo Grial. Sólo lo entregará a un caballero que sea tan puro como ella. El caballero se presenta. Y es lo bastante puro como para ganar el Grial, la copa. Pero esto causa que la joven se enamore de él y que él se enamore de ella. ¿Tengo que contarle a usted, su autor, todo lo demás?
—Es... Es como si Bodóvskov lo hubiese escrito de veras...; como si oyera todo eso por primera vez.
—El caballero y la joven —continuó Wirtanen— empiezan a tener pensamientos impuros el uno acerca del otro y quedan, involuntariamente, descalificados para tener contacto con el grial. La heroína presiona al héroe para que huya con la copa, antes de que se haga indigno de ella. El héroe decide por los dos, ya que ambos son ahora impuros de pensamiento. El Santo Grial desaparece. Y atónitos ante esta prueba incontestable de su depravación, los dos amantes confirman lo que según piensan habrá de ser su condenación, durante toda una tierna noche de amor. A la mañana siguiente, ya preparados para el fuego del infierno, se comprometen a darse uno al otro tanto placer en esta vida que el fuego del infierno será un precio muy bajo  para pagar esta felicidad. Pero el Santo Grial se les aparece, indicándoles que el cielo no desprecia un amor como el de ellos. Y después el Grial desaparece de nuevo, esta vez para siempre, permitiendo que héroe y heroína vivan felices.
—¡Dios mío! ¿Yo escribí eso, de veras?
—Stalin se volvía loco por la obra —dijo Wirtanen.

Un pequeño gran libro, casi un homenaje a la ambigüedad que tuvo la vida de tanta gente en el siglo XX. Muy recomendable.
Nota: Howard W. Campbell también aparece brevemente en la novela Matadero cinco, quizás la más famosa de Vonnegut.


ADAPTACIÓN AL CINE:
La novela de Vonnegut fue convertida en película en 1996. Mother Night tuvo la dirección de Keith Gordon y fue protagonizada por Nick Nolte (como  Howard W. Campbell, Jr.), Brawley Nolte (como Howard en su juventud), Sheryl Lee (Helga/Resi Noth), Kirsten Dunst (Resi de joven), Alan Arkin (George Kraft), Arye Gross (Dr. Abraham Epstein), Frankie Faison (Robert Sterling Wilson), Gerard Parkes (padre Patrick Keeley), Vlasta Vrána (August Krapptauer), Zach Grenier (Joseph Goebbels), Norman Rodway (Werner Noth) y John Goodman (Major Frank Wirtanen).