viernes, 15 de enero de 2016

SHIBUMI, de Trevanian (Círculo de Lectores)

Título: Shibumi
Autor: Trevanian (seud. de Rodney William Whitaker, 1925-2005)
Título original: Shibumi (1979)
Traducción: Montserrat Solanas de Guinart
Cubierta: Yzquierdo
Editor: Círculo de Lectores (Bogotá)
Fecha de edición: 1980-10
Estructura: 6 partes, varios capítulos cada una
Información sobre impresión:
Edición no abreviada
Licencia editorial para Círculo de Lectores por cortesía de Plaza & Janés
Impreso y encuadernado por Printer Colombiana
Calle 64, 88ª-30
Bogotá 1981

Información de solapas:
Un juego —pero mucho más que un juego—, shibumi puede ser fuente de poder o de sometimiento, de absoluta complejidad o de profunda sencillez; pero, quizá más que nada, es una rara clase de pureza personal, un estado de perfección sin esfuerzo... Nicholai Hel, protagonista de esta fascinante novela, pone como meta de su vida la adquisición del shibumi. Extraño y enigmático personaje, Hel nace en la insondable China de los años de la primera guerra mundial, de una aristocrática madre rusa casada con un alemán. Ese internacional punto de partida se completa con su formación en el Japón, a la sombra de un maestro del Gô. Sobreviviente de la hecatombe de Hiroshima, Hel se convierte con el tiempo en el amante más perfecto del mundo, y en el más consumado y eficaz de los asesinos a sueldo. De inteligencia superdotada y de vastísima cultura, maestro en el manejo de idiomas, Nicholai Hel es uno de los personajes más irresistibles de la novelística contemporánea.
Sin embargo su autor, Trevanian, no se limita a describir las facetas de esta apasionante personalidad, sino que monta a su alrededor una de las más electrizantes obras de intriga y acción de los últimos años. Se ha escrito de Trevanian que “combina la inteligencia de Le Carré y Forsyth con la amplia capacidad de trama de Michener y Clavell, produciendo una obra decididamente grandiosa y excitante”. Uno de esos raros libros que descorren las cortinas del mundo de la intriga internacional.

MI COMENTARIO:
Nicholai Alexandrovich Hel tiene todo para ser una rareza, una anomalía en el mundo. Nacido de una aristócrata rusa habitante de Shanghai, dedicada a la prostitución de alto nivel, y de un fugaz amante alemán, Hel se cría en ambiente que fomenta su aislamiento, sus arrebatos místicos y su odio a la vulgaridad del mundo, a la “mentalidad do comerciante”, como él dice. Tomada la ciudad por las tropas japonesas, el niño se amiga con el general Kishikawa Takashi, que se convierte en una figura central de su vida, al introducirlo al juego del Gõ y a la filosofía del shibumi. Como le explica el general en una de sus charlas:
“Como sabes, shibumi tiene que ver con un gran refinamiento fundamental bajo una apariencia corriente. Es un concepto tan correcto que no tiene que ser audaz; tan sutil, que no tiene que ser bonito; tan verdadero, que no tiene que ser real. Shibumi es comprensión más que conocimiento. Silencio elocuente. En el comportamiento, es modestia sin recato. En el arte, en donde el espíritu de shibumi toma la forma de sabi, es elegante simplicidad, brevedad articulada. En la filosofía, en la que el shibumi emerge como wabi, es un sosiego espiritual que no es pasivo; es el ser sin la angustia de la conversión. Y hablando de la personalidad de un hombre es... ¿cómo podría explicarse? ¿Autoridad sin dominio? Algo parecido.”
 Al final de la guerra y tras la muerte de su madre, Hel se va a vivir a Japón, donde profundiza en sus dotes, y conoce el amor. Trabaja para las fuerzas norteamericanas de ocupación en la sección de encriptación. Logra ubicar a Kishikawa, quien se encuentra detenido por los rusos; en una entrevista en la prisión y a pedido del general, Hel lo mata para preservar su honor. Tras este incidente es detenido, cruelmente interrogado y encerrado durante tres años. Consigue salir gracias a que la CIA determina que es el hombre adecuado para encarar misiones secretas de alta peligrosidad en el Extremo Oriente. Es así que Hel termina trabajando para sus torturadores, sin dejar de desarrollar un profundo rechazo hacia la cultura de EE.UU.
Encontramos entonces al protagonista, ya retirado, viviendo en un castillo que compró en el País Vasco francés. Vive aislado, sólo con la compañía de algunos amigos de la región, y de Hana, una atractiva consorte traída de Asia. Se dedica a la espeleología, disciplina que aprendió en su estadía en Japón. Su tranquilidad es interrumpida por la llegada de Hanna Stern, sobreviviente de una célula terrorista que se dedicaba a perseguir a los integrantes de Septiembre Negro, grupo que atentó contra la delegación israelí en los Juegos Olímpicos de Munich. Su vida corre peligro, los custodios de los grandes intereses mundiales ponen sus ojos en ella y en Hel para impedir que sus movimientos los perjudiquen.
Trevanian cuenta su historia en dos niveles: la vida pasada y presente de Hel, y las actividades de la que él llama la “Organización Madre”, un ente clandestino y poderoso, que maneja los hilos de los gobiernos y los servicios secretos, velando por el bienestar y los dividendos de los verdaderos dueños del mundo: las empresas del sector energético. Hel es capaz de enfrentarse a sus sicarios porque es el mejor asesino profesional del mundo, porque tiene el mejor sentido de proximidad que existe y por la información que maneja gracias a sus contactos. Sin embargo, esta vez le será difícil, muy difícil sobrevivir.
La novela tiene sus altas y bajas. La narración de los primeros años de Nicholai, su estadía en Japón, su vida en el castillo, la fallida protección que le da a Hanna Stern, son lo mejor de la historia. Sin embargo, creo que la descripción de sus salidas espeleológicas está lejos de ser agradable para el lector, podría haberse elaborado mejor, teniendo en cuenta el desconocimiento de la mayoría de los lectores sobre esta ciencia-deporte. Los detalles de los encuentros sexuales de Hel aparecen como recatados, aunque se presume que es uno de los mejores amantes del mundo. En cambio, los amigos del protagonista son retratados de manera bizarra, como personajes singulares, excéntricos, con un carisma por momentos agobiante.
Shibumi ha quedado en la historia del género del espionaje de ficción como una de las mejores novelas sobre la vida solitaria de los asesinos profesionales, agentes de la intriga internacional que combinan dotes de intuición, inteligencia y audacia con una vida solitaria, imprevisible, donde el final del juego inevitablemente es la prisión o la muerte violenta. En 2011, el escritor Don Winslow escribió una precuela llamada Satori, donde relata la primera misión como asesino de Nicholai Hel, que en Shibumi simplemente es mencionada.