viernes, 10 de julio de 2015

39 ESCALONES; EL VIENTO EN EL PORTICO, de John Buchan (Bruguera)

Título: 39 escalones; El viento en el pórtico
Autor: John Buchan (1875-1940)
Título original: The thirty-nine steps (1915) \ Nº 1 en la serie “Richard Hannay” ; The wind in the portico
Traducción: María Teresa Segur; Eloy Riubugent
Ilustración de cubierta: Isidre Monés
Ilustraciones del interior: Francisco Puerta
Editor: Editorial Bruguera (Barcelona)
Edición: 1ª ed.
Fecha de edición: 1982-02
Serie: Club del misterio #39
ISBN: 978-84-02-08534-4 (84-02-08534-2)
Depósito legal: B. 40.632-1981
Estructura: 10 capítulos
Información sobre impresión:
Impreso en los Talleres Gráficos de Editorial Bruguera, S.A.
Carret. Nacional 152, km 21,650. Parets del Vallès (Barcelona) - 1981

Información de contracubierta:
Richard Hannay, un hombre corriente, pone el pie en el primer escalón del cadalso cuando, por puro aburrimiento, escucha la enloquecida historia del individuo que acaba de encontrar a la puerta de su piso londinense. Pero aquella historia de conspiraciones dignas de los Borgia empieza a tener visos de realidad cuando encuentra al mismo hombre apuñalado en su propio salón. Ahora él, Hannay, es el obstáculo para los conspiradores. Ahora se verá obligado a subir, uno a uno, los siguientes treinta y ocho escalones, en una espiral de acechanzas, trampas y asesinatos.

Información del lado interno de la contracubierta:
John Buchan 1er Barón Tweedsmuir of Elsfield nació en Perth (Escocia, Gran Bretaña) en 1875 y murió en Canadá, cuando ejercía el cargo de Gobernador General Británico de aquel país en 1940. Se educó en Glasgow y Oxford, ejerció la abogacía y pronto se dedicó a la política y al periodismo. Más tarde emprendió la carrera literaria, en la que siguió dos direcciones bien diferenciadas: por una parte, escribió notables obras de investigación histórica; por otra, obras de aventuras policíacas y de espionaje. En este sentido, Buchan está considerado como el padre de la moderna novela de espionaje. Su labor como Gobernador General de Canadá fue muy fructífera: propició el desarrollo del norte del país e impulsó el desarrollo cultural del mismo.