viernes, 26 de septiembre de 2014

¡NO ME INTERPRETEN MAL!, de Peter Cheyney (Guillermo Kraft)

Título: ¡No me interpreten mal!
Autor: Peter Cheyney (1896-1951)
Título original: Don’t get me wrong (1939) \ Nº 5 en la serie “Lemmy Caution”
Traducción: Raquel W. de Ortiz
Cubierta: V. Fuis
Editor: Editorial Guillermo Kraft (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1957-06-25
Serie: Libros de bolsillo Kraft. Colección Escorpión #24
Estructura: 15 capítulos
Información sobre impresión:
Este libro se acabó de imprimir en Buenos Aires, en los Talleres Gráficos de Guillermo Kraft Ltda., Soc. Anón. de Impresiones Generales, Reconquista 319, el día veinticinco de junio de 1957

Información de cubierta:
¡Conspiración! ¡Crimen! ¡Pesquisa! ¡Amor! ¡Intriga!

Información de contracubierta:
Algo nuevo en el género. Atrayente y desconcertante novela policial, donde se combinan las sucesivas escenas con sentido humorístico y criterio expectante. Las situaciones más difíciles son tratadas con una buena dosis de humorismo.
¡NO ME INTERPRETEN MAL! tiene que ser leída y gustada. Los más sagaces cerebros puestos al servicio del mal son derrotados por un inquieto y alegre agente de la policía de investigaciones, que usa métodos poco comunes pero efectivos.
Peter Cheyney es un perspicaz y sutil narrador de esas situaciones y sus personajes y las acciones de la trama son presentados por él en forma particularísima.

ADAPTACIONES CINEMATOGRÁFICAS:
La primera adaptación al cine del personaje de Lemmy Caution fue en 1952, en la película francesa Brelan d’as, con John Van Dreelen en el papel del agente. Al año siguiente, el actor estadounidense Eddie Constantine, afincado en Francia, tomó el rol y no lo dejaría más, convirtiéndose su nombre en sinónimo de Caution.

> Brelan d’as (1952) / Tres momentos de angustia
> La môme vert de gris (1953) / Cita con la muerte
> Cet homme est dangereux (1953) / Este hombre es peligroso
> Les femmes s'en balancent (1954) / El club del crimen
> Vous pigez? (1955) / Agente federal en Roma
> Comment qu'elle est! (1960) / El FBI y... las damas, o FBI en Europa
> Lemmy pour les dames (1962) / Lemmy y... las espías
> À toi de faire... mignonne (1963) / FBI frente a Scottland Yard
> Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution (1965) / Lemmy contra Alphaville

Después de la mítica película de Godard, Constantine volvería a interpretar a Caution en cameos o alguna película para televisión.

> Panische Zeiten (1980)
> “Kottan ermittelt” (1983) —en dos episodios de esta serie de TV
> Tiger - Frühling in Wien (1984)
> Makaroni blues (1986)
> Le retour de Lemmy Caution (1989) película de TV
> Allemagne neuf zéro 90 (1991) / Alemania Año Cero



MI COMENTARIO:
Lemuel H. Caution, más conocido como “Lemmy”, se enfrenta a una misión peligrosa en México. El FBI le envía para que encuentre a Pepper, un agente colega que desapareció mientras investigaba unas misteriosas instalaciones secretas en el norte de ese país. Caution descubre que en ese lugar, llamado “La Hacienda”, los científicos Jamieson y Grearson desarrollaban un nuevo gas venenoso, que podía ser utilizado como arma química. En su camino se va encontrando con delincuentes mexicanos, cadáveres frescos y tres hermosas mujeres: Fernanda Martinas, Zellara Riozos y Georgette Istria, esta última esposa de un mafioso de Chicago, interesado en hacerse con la fórmula del gas para negociarla con los gobiernos de EEUU y Gran Bretaña. Sin embargo, las mujeres no resultan lo amorosas que Lemmy supone que son... El agente va cayendo en una trama de traiciones y muertes que lo llevan a Francia, donde cree poder encontrar la fórmula. Allí descubrirá que la maldad tiene la cara y el cuerpo de una mujer con una pistola en las manos.
Ni bien empieza la novela, Caution le da un palazo a México, dedicándose a hablar pestes de ese país en casi todo el primer capítulo:

Yo, por mi parte... tengo mis prejuicios. Preferiría andar por ahí con un tigre malhumorado que toparme por equivocación con uno de esos tiradores de cuchillos; preferiría tratar de apartar a un par de caimanes salvajes de su tacho de comida a la hora del almuerzo que hacer la prueba de decirle a una tía mejicana que estoy harto de su anatomía y que no quiero seguirle más el juego.

Temí que toda la novela fuera sólo una perorata de incorrección política, pero después Cheyney se relaja y nos presenta a un agente chispeante, humorista, tan machista que por momentos parece un tierno pichón de toro. Caution no para de describir a sus mujeres, pasadas y presentes, existentes y posibles, con un edulcoramiento risible, a veces muy aparatoso:

Su pelo era miel dorada, y si el Rey Salomón le hubiera echado una rápida mirada a la silueta de esta chica mandaría a un pelotón a buscar al fotógrafo de la Corte para que le tomara una instantánea, para que él pudiera contemplarla cuando se sintiera cansado de todo.

Caution constantemente relata las situaciones que atraviesa desde el humor negro y las comparaciones más ingeniosas. A veces se pone duro, como cuando mata al mafioso Istria. Pero siempre pone comentarios incisivos en medio de la acción más delirante:

Lo que yo le hice al tipo no le importa a nadie, y pueden creerme que me gustó, porque estoy simplemente harto de esas ratas podridas que son los abogados que les sacan las castañas del fuego a todos los pistoleros y que se lo pasan rondando el departamento de policía cada vez que sus clientes parece que van a ser pescados en algo.

Rechazo del México profundo, pasión por mujeres fatales, acción psicodélica... ¡No me interpreten mal! intenta ser una novela dura, al estilo norteamericano de la época, pero Cheyney termina dándole un aliento pop, colorido y gracioso que hace placentera la lectura. Con ella, uno puede entender la gran popularidad que tuvo el Lemmy Caution literario en los años 30 y 40, y su versión cinematográfica en los 50 y 60, ocupando un espacio en la ficción europea de acción y espionaje que después dominaría James Bond.