viernes, 25 de octubre de 2019

TRAFICANTES DE ARMAS, de Jonathan Black (Emecé)

Título: Traficantes de armas
Autor: Jonathan Black (1922-1991)
Título original: Carnage merchants (1987)
Traducción: M.C.
Cubierta: Eduardo Comesaña (foto)
Editor: Emecé Editores (Buenos Aires)
Edición: 1ª ed.
Fecha de edición: 1986-09
Descripción física: 517 p.; 14x20 cm.
Serie: Grandes novelistas
ISBN: 978-950-04-0569-0 (950-04-0569-5)
Estructura: nota del autor, 63 capítulos
Información sobre impresión:
Primera edición en offset: 5.000 ejemplares
Impreso en Compañía Impresora Argentina S.A., Alsina 2041/49, Buenos Aires, septiembre de 1986

Información de contracubierta:
Con más de cuatrocientos mil ejemplares vendidos de sus libros en Emecé, Jonathan Black —autor de grandes best-sellers como Los violadores del mundo, Petróleo, Oro, Megacorp— es uno de los escritores de acción más apreciados. En Traficantes de armas, su nueva gran novela, Black describe las siniestras manipulaciones de estos modernos mercaderes de la muerte, y su sutil influencia en los acontecimientos políticos mundiales.
La trama presenta la lucha de dos gigantescas corporaciones, cuya rivalidad trasciende los meros intereses económicos. Charles Canfield III, presidente de una de ellas, es un hombre abrumado por la culpa y dominado por un odio irracional hacia su rival, Mike Vogeler. La feroz enemistad mutua desata una guerra sin cuartel, que se desarrolla entre los más encumbrados círculos financieros de Nueva York, y un inhóspito país africano. Como siempre, Jonathan Black imprime a su libro un ritmo vertiginoso que desemboca en un insospechado desenlace.

Cubierta de la edición original (1987)

MI COMENTARIO:
Jonathan Black, un escritor de bestsellers en los 70 y 80, hoy olvidado, con Traficantes de armas brinda un verdadero fresco de la última etapa del capitalismo clásico, fallecido con la caída del Muro de Berlín. Aquí aparece la guerra entre dos megacorporaciones norteamericanas, encabezadas por Charles Canfield III y Mike Vogeler, que luchan por conquistar las riquezas auríferas descubiertas en Mwandi, un imaginario país africano (que personalmente identifico con el interior de Camerún). Su presidente es Henry Gadu, un dictador delirante que pretende invadir y anexionar al país vecino de Basoto. Los dos conglomerados utilizan los servicios de sendos grupos de mercenarios, encabezados por directivos enviados al África: Alison Craig, traficante de armamento a los servicios de Canfield (también sexuales) que, según Black, representa a una persona real, y Steve Padget, veterano de Vietnam, ahora empleado de Vogeler. A la par, se va conociendo el pasado de los personajes principales, lleno de ambiciones y perversiones varias. Es una novela larga y densa (la empecé a leer en enero de este año, recién la terminé el fin de semana pasado); sin embargo, a diferencia de otras narraciones extensas, me gustó mucho: el autor demuestra un conocimiento verdadero de los personajes y situaciones que controlaban en esos años los resortes del negocio de las armas y de los minerales. No los juzga, sino que los muestra en plena acción, regida por sus miedos y deseos. El mundo es para quien pueda ganarlo.

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