jueves, 29 de mayo de 2014

EL SENDERO DE LA TRAICION, de Leonore Fleischer (Planeta)

Título: El sendero de la traición
Autora: Leonore Fleischer (1932-)
Título original: Betrayed (1988)
Traducción: Francisco Martín
Cubierta: Jordi Vallhonesta (diseño); Zardoya (foto)
Editor: Editorial Planeta (Barcelona)
Edición: 1ª ed. en la colección
Fecha de edición: 1995-12
Serie: Planeta Bolsillo #72
ISBN: 978-84-08-01635-9 (84-08-01635-0)
Depósito legal: B. 43.057-1996
Estructura: 17 capítulos
Información sobre impresión:
Impresión: Dúplex, S.A.
Encuadernación: Serveis Gràfics 106, S.L.

Información de cubierta:
Una novela sobre el resurgimiento del Ku Klux Klan

Información de contracubierta:
Leonore Fleischer ha trabajado durante más de treinta años en los más diversos campos del libro. Desde 1969 ha novelado numerosas películas, entre las cuales cabe destacar Ha nacido una estrella, Tres amigos, El cielo puede esperar y Agnes de Dios. Ha publicado además libros juveniles, libros de cocina y varias biografías. Ha colaborado también en la biografía de Lana Turner. Su versión literaria de la película El sendero de la traición (titulada Betrayed en inglés), que ahora publicamos, está basada en el guion cinematográfico de Joe Eszterhas, sobre el cual se realizó una película dirigida por Costa Gavras.

Katie tenía que averiguar si aquellas manos que la acariciaban habían empuñado el arma de un asesinato. Tenía que averiguar si los labios que la besaban y le susurraban palabras de amor servían también para proferir gritos de odio. Además, tenía que averiguar si aquel hombre que era su amante era también el peor enemigo de su patria. Y si descubría que la verdad era lo que temía, tenía que decidir de qué lado estaba y a quién iba a traicionar...
Katie Phillips era una hermosa joven campesina que vestía pantalones vaqueros y conducía una segadora cosechadora. Gary Simmons, un granjero guapo y trabajador, ejemplo de amabilidad y honradez. Vivían en un pueblecito, símbolo de los principios que hicieron la grandeza de los Estados Unidos. Pero ninguno de los dos eran lo que parecían... y aquella tierra, en el corazón de los Estados Unidos, encubría un volcán de maldad a punto de estallar como los fuegos artificiales del 4 de julio.