viernes, 17 de junio de 2016

NO SERAS UN ESCLAVO, de Desmond Bagley (Ediciones Selectas)

Título: No serás un esclavo
Autor: Desmond Bagley (1923-1983)
Título original: Wyatt’s hurricane (1966)
Traducción: Federico López Cruz
Editor: Editorial de Ediciones Selectas (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1968-01
Estructura: 10 capítulos con subcapítulos varios
Información sobre impresión:
Este libro se terminó de imprimir en el mes de enero de 1968, en los Talleres Gráficos de la Editorial de Ediciones Selectas S.R.L., Perú 1186 - Buenos Aires - R. Argentina.

Información de solapas:
Este es el relato de lo sucedido en una paradisíaca isla de exuberante naturaleza, situada en el Mar del Caribe, que fue ensombrecida por la tiranía y el miedo. Es una historia de amores, iras, renunciamientos y grandes explosiones de odio, de la eterna lucha entre el bien y el mal, entre un déspota y envilecido tirano, y los ciudadanos que luchan, denodadamente por recuperar su libertad y su dignidad.
En esos bellos escenarios naturales, miles de seres humanos soportan la angustia de un vivir incierto, sin futuro, sometidos a los caprichos de un sádico y corrompido idólatra, que se mantiene en el poder apoyado por sus sicarios. Jamás sospecharía este enloquecido gobernante, que sería derrocado por el pueblo en alianza con la diosa naturaleza, más exactamente, con un fenómeno telúrico, un violento huracán que se cierne sobre la isla con su furia destructora... pero que concluye en brisas de paz y libertad.
Mabel, tal es el nombre del huracán, es localizado por la tripulación de un avión de las Fuerzas Navales de los Estados Unidos, que cumplía un vuelo rutinario de patrullaje sobre el Mar Caribe. Ese fenómeno atmosférico debería pasar sobre las islas del Caribe sin causar el menor daño, pero David Wyatt, un experto civil en meteorología, cuya familia ha residido por espacio de varios años en la región, parece haber desarrollado un sexto sentido en lo que se refiere a huracanes, y ahora está convencido de que Mabel cambiará su rumbo en un momento determinado y se precipitará sobre la isla de San Fernando y, en especial su capital, la pequeña ciudad de St. Pierre.
Todos los antecedentes y datos científicos conocidos están abiertamente en contra de esa certidumbre suya. El Comandante de la base norteamericana de la isla se niega a ordenar la evacuación de la misma y la solitaria voz de Wyatt se ve violentamente acallada por un cataclismo de otra especie: desde las montañas se precipita sobre la ciudad capital de St. Pierre una rebelión contra el tirano dictador que gobierna San Fernando.
Atormentado por la seguridad de una joven azafata a quien ama; ansioso a la vez de que un gobierno liberal sea instituido en la isla después del derrocamiento del tirano, y anhelante, sobre todo, de asegurar la evacuación de S. Pierre, para salvar así a sus habitantes, Wvatt acomete contra obstáculos y dificultades, aparentemente insalvables, ayudado únicamente por un pequeño grupo de civiles, v por supuesto... ¡por el huracán Mabel!
La forma en que logra los objetivos que se ha fijado e incorpora el huracán a la defensa de la causa victoriosa de los rebeldes, hacen de este emocionante relato un magnífico e incomparable exponente en el arte difícil del suspenso, a la vez que puede considerársele como un alegato fuerte y agresivo contra las tiranías, que consuman la destrucción implacable de todo; de los sentimientos, de las buenas costumbres, de las sanas ideas y los valores sobre los que se edifica la vida del hombre y la sociedad de la cual forma parte.

MI COMENTARIO:
Desde fines de los años 50 hasta principios de los 80, la novela de aventuras tuvo un renovado auge, sobre todo de la mano de varios escritores británicos. Alistair MacLean, Hammond Innes y Desmond Bagley encabezaron esa ola de popularidad. Desde mediados de los 60, ese fenómeno se confundió con la gran atención que tuvieron las historias de espionaje, reales y ficticias. La literatura de aventuras fue incorporando los componentes políticos, militares y conspirativos de esa época. Es el caso de Wyatt's Hurricane, la tercera novela de Desmond Bagley, publicada originalmente en 1966.
David “Dave” Wyatt es un meteorólogo nacido en la isla caribeña de St. Kitts, criado en Granada y educado en Inglaterra. Trabaja con la Marina de Guerra de los Estados Unidos en el seguimiento y estudio de los huracanes que periódicamente se forman en el Caribe. En una misión aérea, penetra en uno (llamado Mabel), comprueba su enorme potencia y llega a la conclusión de que, en su trayecto, pasará por la isla de San Fernando, un país ficticio donde se desarrolla toda la acción de la novela. En la Base militar norteamericana de Cap Sarrat da la alerta del desastre que se aproxima, pero es ignorado porque no presenta mayores pruebas. Junto al cónsul británico, se entrevista con Serrurier, el dictador del país, quién también rechaza la previsión, obsesionado como está por la reactivación de un antiguo líder guerrillero, Favel, quien se apresta a lanzar una ofensiva sobre St. Pierre, la capital. Mientras mastica su decepción, Wyatt se reencuentra con Julie Marlowe, una azafata amiga por la que siente un creciente deseo. Junto a ella viajan John Causton, un curtido periodista inglés, y James “Big Jim” Dawson, un afamado escritor, especie de heredero de Hemingway. En el momento que intentan huir con otras personas de St. Pierre, Wyatt y Dawson son detenidos por la policía, sospechosos de ser subversivos; Dawson es duramente torturado. Julie y los otros huyen, mientras que Causton, en una bizarra escena, es reclutado a la fuerza en el ejército gubernamental, luego de pintarse con betún para parecer un negro y tratar de huir más fácilmente entre las personas de la ciudad.
Favel lanza su ofensiva y avanza rápidamente hacia la capital, tomando parte de ella. Wyatt puede llegar hasta él y le advierte del inminente arribo del huracán. El jefe rebelde pergeña un plan terrible para alcanzar la victoria final: decide evacuar a la población capitalina y dejar que las fuerzas de Serrurier se reagrupen en la ciudad ya vacía, justo en el momento en que el huracán haga su entrada en la misma, lo que posibilitará la destrucción del ejército, el gobierno y el propio presidente. Wyatt se siente aterrado ante semejante jugada: será la primera vez que se use una fuerza de la naturaleza como un arma de destrucción masiva. Cuestiona la decisión, pero no puede hacer nada.
La novela llega a su cima con la descripción de la llegada del huracán y la difícil supervivencia a la que se ven sometidos los protagonistas, resistiendo en unos huecos cavados con ese fin.

El sol se había puesto y ahora reinaba una oscuridad absoluta, una impenetrable oscuridad, rota únicamente por los fogonazos de los relámpagos, que se estaban tornando más frecuentes cada vez. Los truenos se perdían en el estruendo general del huracán que, para el adiestrado oído de Wyatt, estaba intensificándose rápidamente. La velocidad del viento seguía aumentando, aunque sin instrumentos resultaba imposible calcularla con exactitud. Sin embargo, había una cosa segura: el viento estaba muy por encima del tope señalado en la Escala Beaufort.
Wyatt pensó, muy gravemente divertido, en la pregunta de Causton sobre si el huracán empeoraría más aún. Causton no tenía un concepto siquiera aproximado sobre las fuerzas de la naturaleza. Uno podría hacer detonar una bomba atómica en el seno de este huracán y la insignificante energía de la misma se perdería por completo, absorbida por el infinitamente mayor cataclismo. Y eso no era demasiado malo. Cierto que Mabel era un huracán de los más malignos que Wyatt había visto en su carrera profesional, pero hubo otros bastante peores, así como, en los archivos meteorológicos existían constancias de vientos de muchísima mayor velocidad.
[...]
El huracán alcanzó su máxima violencia poco después de la media noche. Solamente el estruendo que provocaba ya era una cosa aterradora: un maligno y terrorífico aullido que parecía paralizar la mente. La lluvia había amainado un tanto y ya no caían gotas, sino una especie de lluvia vaporizada que pasaba a ras de tierra a una velocidad de más de cien millas por hora y que, como había pronosticado Wyatt, el agua depositada en tierra por la precipitación pluvial hasta entonces, había sido elevada al espacio por la furia del viento.
Ahora eran continuos los fogonazos de los relámpagos, que inundaban el promontorio de un resplandor azulado y en un momento determinado, cuando Wyatt alzó los ojos, vio claramente las siluetas de las montañas del Macizo de los Santos. Aquellas grandes moles resistirían al terrible viento. Se alzaban al espacio con sus raíces profundamente hundidas en las entrañas de la tierra y constituían un adversario digno del huracán, que se destrozaría la propia vida al lanzarse ciegamente contra ellas. Tal vez esa barrera despojaría a Mabel de lo más maligno y entonces proseguiría su marcha a través del Caribe, para desintegrarse, ya sin vida, debido a la mortal herida que había recibido contra las montañas. Tal vez. Pero eso no contribuiría a aliviar la agonía de la isla San Fernando.

Es la mejor parte de la novela. Después viene la parte más floja cuando, terminado el evento, Dave sale en busca de Julie, quién se había refugiado en uno de los cerros que rodea a la capital. Es un tramo final convencional, bastante previsible, pero que no opaca una novela sólida y entretenida.
Es interesante que en la novela no aparezcan comunistas, teniendo en cuenta que la historia se desarrolla en una isla caribeña a mediados de los 60. La lucha es entre un nacionalista estatista y algo antinorteamericano (Serrurier) y un nacionalista más bien liberal y modernizador (Favel). No hay lugar para la extrema izquierda: la trama parece provenir de décadas anteriores. Sí aparecen otros actores que le dan un sentido más contemporáneo: la actividad de los traficantes internacionales de armas (proveedores de los rebeldes), la injerencia de una gran empresa norteamericana (vieja pieza de juego en las historias sobre Latinoamérica) y el rápido auxilio que brinda la Marina de EE.UU. luego del desastre (desde una base militar alquilada a San Fernando por un precio ínfimo). No serás un esclavo es una novela primeriza del thriller moderno, nacido en esos años, que cumple su objetivo de llevarnos a la aventura dando sólo un vistazo a cualquier aspecto polémico que pudiera venir de la actualidad.