viernes, 17 de junio de 2016

EL QUE PERDIO LA GUERRA, de W.T. Tyler (Crea)

Título: El que perdió la guerra
Autor: W.T. Tyler (seud. de Samuel J. Hamrick, 1929-2008)
Título original: The man who lost the war (1980)
Traducción: Floreal Mazía
Cubierta: Rubén Naranjo (diseño); Pablo Kunst (il.)
Editor: Editorial Crea (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1982-04
Serie: Colección Novelas
ISBN: 978-950-10-0026-9 (950-10-0026-5)
Estructura: 13 capítulos
Información sobre impresión:
Impreso en los Talleres Gráficos de Editorial Abril S.A.
Av. Roca 4410, Florida (Prov. de Bs. As.)
República Argentina
Abril 1982 Tirada 3000 ejemplares.

Información de cubierta:
“La ética mortífera del espionaje desnudada en una novela notable, de prosa muy cuidada...”
The New York Times

Información de contracubierta:
En 1962, cuando la construcción del muro de Berlín desencadena una crisis internacional que culminó en el enfrentamiento Kennedy-Jruschov, David Plummer, ex agente de inteligencia norteamericano, se gana la vida como representante de una empresa británica en Alemania Oriental. Vive amargado por las frustraciones vividas en sus anteriores actividades y ahora defiende celosamente su independencia. Cuando se encuentra con antiguos colegas, su propia rudeza y moral intransigente contrastan con el esnobismo, refinamiento y autocomplacencia de aquellos, despreocupados de todo freno moral.
Plummer es prácticamente obligado a retomar su antigua profesión, para colaborar en la identificación de un alto funcionario británico que transmite información a la URSS; la libertad de movimientos de que goza Plummer en Alemania Oriental habrá de favorecer esa operación.
A su vez, a un importante agente soviético, Andréi Strékov, se le encomienda neutralizar la actividad de Plummer. A medida que avanza el relato, vamos conociendo a esos dos hombres que, en un sentido profundo, llegan a respetar al adversario y a identificarse con él.
En la vida de Plummer hay también una mujer, Elizabeth, que nos da la medida de ese sórdido mundo y con su ternura, su belleza y sus conmovedoras debilidades aporta el equilibro necesario para que esta novela no nos arroje inconsolablemente a la desesperanza.