viernes, 16 de octubre de 2015

LA GENTE DE SMILEY, de John le Carré (Argos Vergara)

Título: La gente de Smiley
Autor: John le Carré (1931-)
Título original: Smiley’s people (1979) \ Nº 7 en la serie “George Smiley”
Traducción: Horacio González Trejo
Cubierta: Ignacio Inurritegui
Editor: Editorial Argos Vergara (Barcelona)
Edición: 1ª ed. en Colección Comodín
Fecha de edición: 1982-11
Serie: Colección Comodín #106
ISBN: 978-84-7017-824-5 (84-7017-824-5)
Depósito legal: B. 13.761-1980
Estructura: 1 prólogo, 27 capítulos
Información sobre impresión:
Impreso por Chimenos, S.A., Dr. Severo Ochoa, s/n, Coll de la Manya, Granollers (Barcelona)

Información de cubierta:
Nadie como John Le Carré ha pintado con tanto realismo el panorama de la guerra fría; nadie como él retrata al ser humano como alguien complejo y contradictorio, capaz de sentimientos que rompen, deliberadamente, la lógica de la novela de espionaje.

Información de solapas:
“Nada hay tan peligroso como un viejo espía con prisa”, solía decir George Smiley en su casi paternal plática a los recién ingresados en el Servicio Secreto británico. En esta última novela de Le Carré, el viejo espía en cuestión es el propio George Smiley, tan rechoncho, perspicaz y moralmente perplejo como siempre —y sin duda igualmente peligroso—, mientras acecha a Karla, su par soviético, en un brillante y definitivo duelo.
Así como cada una de las novelas anteriores de Le Carré redefine e ilumina a su predecesora, La gente de Smiley expresa la síntesis del conjunto de sus novelas de espionaje hasta el presente. La trama y la estructura son las clásicas en el autor. Una emigrada rusa en Paris es abordada en pleno día por un funcionario del Servicio secreto soviético. Un joven estonio asustado hace de correo en Hamburgo. En Londres y a altas horas de la noche, George Smiley —antiguo jefe de Circus, nombre con que se conoce el servicio secreto de Le Carré— debe abandonar su solitario lecho ante la noticia del asesinato de un ex agente. Su cometido: enterrar el crimen, no resolverlo. Su dilema: el fantasma del pasado, que lo atrae desde las sombras. Una vez más George Smiley debe librar una batalla personal entre los valores individuales y su sentido del deber para con su antiguo servicio. Su único aliado: la experiencia. Su única arma: la implacabilidad del adversario, que él debe emular si quiere abrigar alguna esperanza de triunfo. Mediante escenas de crecientes revelaciones y un reparto de personajes menores magníficamente bosquejados, Le Carré nos suma irresistiblemente a una persecución, hasta que nos encontramos agazapados junto a Smiley en un refugio antibalas de la frontera berlinesa, donde su “gente” lleva a cabo sus sucias transacciones.
Por tanto, los ingredientes de La gente de Smiley son, conscientemente, los clásicos en Le Carré. En esta obra los nuevos y los viejos lectores del autor encontrarán su estilo laberíntico, los problemas soterrados, la tensión que deja la garganta seca, la perpetua sensación de paradoja, los paisajes europeos de la guerra fría que lo lanzaron a la fama; paladearán, además, el sostenido buen humor, la sensibilidad, la cálida compasión por lo que Le Carré ha denominado “la condición del agente secreto”, que confieren al relato el carácter de una vivencia permanente; y por encima de todo, disfrutarán del puro placer que proporciona ver desempeñar su arte a un maestro del género literario.