viernes, 1 de julio de 2016

LA CARTA NUMERO 17, de Dorothy Cameron Disney (Hachette)

Título: La carta número 17
Autora: Dorothy Cameron Disney (1903-1992)
Título original: The 17th letter (1945)
Traducción: Oscar Pousa
Cubierta: Paez Torres
Editor: Librería Hachette (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1952-10-13
Serie: Evasión #28. Acción
Estructura: 25 capítulos
Información sobre impresión:
Este libro se terminó de imprimir el día 13 de octubre de 1952 en los Talleres Gráficos Didot, S.R.L., Luca 2223, Buenos Aires

Información de contracubierta:
Aquí, la talentosa autora de Elegía por Arabella se aparta bruscamente del género de novela que había venido cultivando. Participamos ahora de una acción vertiginosa, en la que se ve envuelto un simpático matrimonio: Paul y Mary Strong. Primero como perseguidos y luego como perseguidores, tratan de desbaratar un complot de espionaje tan audaz como maligno.
El mejor amigo de la pareja, fotógrafo de la misma revista en que trabaja Paul, se detiene en Islandia cuando se disponía a regresar a los Estados Unidos. En lugar de su décimaséptima carta, Paul y Mary reciben un sobre que contiene tan sólo el programa de una función teatral dada en una ciudad que no determina. Esta es la primera indicación de que algo anda mal; pero desde el día en que recibieron aquel sobre, las cosas se suceden a una velocidad pasmosa.
La acción transcurre casi totalmente en Halifax, donde Paul y Mary tienen no sólo que eludir a la Policía Montada del Canadá, pues están acusados de asesinato, sino también que desbaratar los planes del enemigo de destruir todo un convoy.
Dorothy Cameron Disney da con esta novela una prueba de su capacidad en el género de acción y suspenso.

Información de solapas:
Por las peculiares dimensiones del mundo en que se desenvuelve, hecho de imaginación, pero de imaginación sujeta a reglas lógicas e inexorables, por la cabal satisfacción que da tanto al razonamiento como a la fantasía, la novela policial se ha convertido en el género de lectura preferido por vastos sectores del público. Podría afirmarse que la mejor novela policial es aquella que resuelve razonablemente el planteo más absurdo. El hombre actual no quiere renunciar a la razón, pero tampoco quiere renunciar a su partícula de misterio y fantasía; traslada entonces la razón a un plano de irrealidad; todo lo que ocurre allí es rigurosamente lógico, salvo el plano mismo, distinto del de la vida cotidiana, meta de una evasión consumada con toda elegancia, y sin desmedro para la inteligencia. Durante un par de horas el autor nos transporta a otro mundo, pero lleva consigo el infalible silogismo, sin el cual tanto él como nosotros nos sentiríamos incómodos. Así nace la novela policial, como respuesta a una necesidad indudable de la vida moderna: la necesidad de escapar de las cosas previstas, uniformes, cotidianas.