viernes, 7 de octubre de 2016

OPERACION CICERO, de L.C. Moyzisch (Ediciones del Pórtico)

Título: Operación Cícero
Autor: L.C. Moyzisch
Título original: Operation Cicero (1952)
Traducción: José Clementi
Epílogo: Franz Von Papen
Editor: Ediciones del Pórtico (Buenos Aires)
Fecha de edición: 1954-01-28
Estructura: 11 capítulos, epílogo
Información sobre impresión:
Este libro se terminó de imprimir el 28 de enero de 1954, en los talleres El Gráfico, Impresores, San Luis 3149, Bs. Aires.

Información de cubierta:
El caso de espionaje más sensacional de la Segunda Guerra Mundial

Información de contracubierta:
Una llamada telefónica a hora muy avanzada. Un attaché alemán, somnoliento y furioso, atraviesa Angora para entrevistarse con un colega, con la seguridad de perder el tiempo en esos “avisos” comunes en una capital neutral en un mundo en guerra. El funcionario alemán encuentra a un albanés misterioso, en un rincón de una habitación en sombras.
—¿Quién es usted?
—El “valet” del embajador británico.
—¿Qué desea usted? —pregunta con dejo de fastidio el alemán.
Fue entonces cuando explotó la bomba “Cícero”. El albanés aseguró que dada su situación, podía fotografiar los documentos británicos más importantes. Por 20.000 libras esterlinas entregaría dos rollos de películas y exigía por cada rollo sucesivo el pago de otras 15.000 libras esterlinas. Concedió tres días de plazo para que los alemanes se decidieran.
Se intercambiaron consultas entre Angora y Berlín, hasta que von Papen, embajador alemán en Angora, recibió orden de Ribbentrop de aceptar el ofrecimiento. El misterioso albanés fue designado con el nombre clave de “Cícero” y durante meses suministró un caudal de informaciones vitales que fueron transmitidas inmediatamente a Hitler, Ribbentrop, Kaltenbrunner, quienes así pudieron estudiar las minutas de las conferencias de Moscú, El Cairo y Teherán; recibiendo informaciones detalladas acerca de los envíos aliados a Rusia y tuvieron las primeras noticias de los preparativos para la apertura de un Segundo Frente.
L. C. Moyzisch, el autor de este sensacional libro, era el funcionario alemán en cuestión —el único hombre, con excepción del propio Cícero (si es que vive todavía)— que puede proporcionar un relato exacto de estos hechos extraordinarios. Su situación fue arriesgada y sumamente difícil. Se encontraba continuamente frente a órdenes de Ribbentrop y contraórdenes de Kaltenbrunner y von Papen, y para colmo de males se enteró al poco tiempo que la neurótica Cornelia, su secretaria alemana, era espía de los ingleses.